¿Qué pueden aportar la medicina y la tecnología para mejorar el sueño en la enfermedad de Parkinson?
Los trastornos del sueño asociados a la enfermedad de Parkinson pueden tener diferentes causas. Algunos están relacionados con:
Los síntomas motores que aparecen durante la noche.
Las alteraciones de los mecanismos cerebrales que regulan el sueño.
Las dificultades respiratorias.
Determinados trastornos específicos del sueño.
Esta distinción es relevante, ya que el tratamiento más adecuado depende de la causa subyacente.
Los avances médicos y tecnológicos abren hoy nuevas perspectivas para mejorar la calidad del sueño de las personas con Parkinson. Aunque ningún enfoque constituye una solución milagrosa, varias alternativas muestran resultados alentadores y podrían contribuir a disfrutar de noches más reparadoras. Consulte estas opciones con su médico.
La melatonina (Apoyar el reloj biológico)
La melatonina es una hormona producida de forma natural por el cerebro que contribuye a regular nuestro ciclo de sueño y vigilia. Su secreción suele aumentar por la noche, indicando al organismo que ha llegado el momento de prepararse para dormir.
La melatonina también forma parte de las opciones consideradas para tratar los trastornos del sueño en la enfermedad de Parkinson. Las personas afectadas suelen presentar alteraciones de sus ritmos circadianos y una disminución de la producción de melatonina, por lo que su suplementación puede resultar especialmente pertinente.
En comparación con los somníferos convencionales sujetos a prescripción médica, la melatonina suele tolerarse muy bien en personas con Parkinson y produce menos efectos residuales al despertar, que podrían aumentar el riesgo de caídas nocturnas.
Más allá de la regulación del sueño, la investigación ha puesto de manifiesto las propiedades antioxidantes y antiinflamatorias de la melatonina. Algunos estudios clínicos han observado mejoras en determinados marcadores del estrés oxidativo y de la inflamación.
Aunque ciertos ensayos también han registrado mejoras en las puntuaciones globales de los síntomas del Parkinson, las pruebas científicas siguen siendo insuficientes para establecer un beneficio directo sobre la función motora durante el día.
CPAP: Presión positiva continua en las vías respiratorias (Cuando la respiración interrumpe el sueño)
La apnea obstructiva del sueño (AOS) es un trastorno frecuente entre las personas con Parkinson. Un metaanálisis publicado en 2024 estimó que aproximadamente el 45 % de los pacientes la padecían, aunque su prevalencia varía según los estudios.
La AOS se produce cuando las vías respiratorias superiores se estrechan o se obstruyen repetidamente durante el sueño. Estas interrupciones pueden reducir los niveles de oxígeno en sangre y provocar despertares frecuentes, a veces sin que la persona llegue a percibirlos.
La presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP) es uno de los principales tratamientos de la AOS. Una mascarilla conectada a un dispositivo suministra un flujo de aire a una presión suave para mantener abiertas las vías respiratorias durante la noche.
Investigaciones recientes sugieren que tratar la apnea del sueño podría aportar varios beneficios a las personas con Parkinson, entre ellos:
Mejorar las funciones cognitivas
El ensayo controlado aleatorizado COPE-PAP, publicado en la revista Sleep en 2025, realizó un seguimiento de 94 personas con enfermedad de Parkinson.
Después de seis meses, los pacientes que utilizaban CPAP obtuvieron mejores resultados en las pruebas cognitivas que los del grupo de control. Sin embargo, la diferencia no fue suficientemente clara como para establecer un beneficio definitivo.
Por ello, los investigadores realizaron un análisis estadístico que tuvo en cuenta determinadas diferencias entre los pacientes, especialmente su edad y su estado de salud.
Tras este ajuste, los resultados alcanzaron significación estadística, lo que sugiere un posible efecto beneficioso de la CPAP sobre las capacidades cognitivas.
También se observaron mejoras en determinadas funciones ejecutivas y capacidades psicomotoras, especialmente las relacionadas con las tareas de planificación y coordinación.
Mejorar las funciones motoras
Un estudio longitudinal publicado en 2020 realizó un seguimiento de 67 personas con Parkinson durante un período de hasta 12 meses.
Los investigadores observaron que la apnea del sueño no tratada se asociaba con un deterioro motor más pronunciado, mientras que los pacientes tratados con CPAP presentaban una función motora más estable.
Estas observaciones se vieron respaldadas por un estudio longitudinal publicado en 2026, que identificó una asociación entre el uso regular de CPAP y una progresión más lenta del deterioro motor y cognitivo.
Recuperar un sueño más reparador
La CPAP también ha demostrado beneficios sobre la calidad del sueño en personas con Parkinson.
Un ensayo controlado aleatorizado publicado en la revista Sleep en 2014 investigó los efectos de la CPAP en 38 pacientes que padecían tanto la enfermedad de Parkinson como apnea obstructiva del sueño.
Los investigadores comprobaron que la CPAP reducía significativamente las interrupciones respiratorias nocturnas, aumentaba la proporción de sueño profundo y disminuía la somnolencia diurna excesiva.
Estos resultados sugieren que tratar la apnea del sueño podría favorecer un descanso más reparador y un mayor estado de alerta durante el día.
Nota: Algunos pacientes pueden tener dificultades para tolerar el uso de una mascarilla durante toda la noche.
TCC-I: Terapia cognitivo-conductual para el insomnio (Volver a aprender a dormir bien)
La terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) se considera un tratamiento no farmacológico de primera elección para el insomnio crónico.
Ayuda a los pacientes a identificar y modificar los pensamientos y comportamientos que interfieren con su sueño, sin los riesgos asociados a los somníferos.
Un estudio clínico realizado en 2020 con 15 personas con Parkinson observó mejoras en la eficiencia del sueño, los síntomas de insomnio y el funcionamiento durante el día después de recibir TCC-I.
Una revisión exploratoria publicada en 2025 también identificó resultados prometedores en cuanto a la calidad del sueño, aunque destacó la necesidad de realizar ensayos clínicos de mayor tamaño.
La TCC-I suele desarrollarse a lo largo de entre 4 y 8 sesiones y combina varias técnicas:
Psicoeducación sobre el sueño: El paciente aprende cómo funciona el sueño, incluidos los ciclos de sueño y vigilia, las diferentes fases del sueño y los despertares nocturnos. En el contexto del Parkinson, esta etapa también puede ayudar a comprender mejor cómo los síntomas motores, los tratamientos y los cambios neurológicos alteran el descanso nocturno.
Control de estímulos: El paciente aprende a reservar la cama principalmente para dormir. Si permanece despierto durante un período prolongado, se le puede recomendar que se levante temporalmente para realizar una actividad tranquila y que vuelva a acostarse cuando sienta sueño de nuevo. Esta técnica busca restablecer la asociación entre la cama y el sueño.
Reestructuración cognitiva: El terapeuta ayuda al paciente a identificar pensamientos negativos o exagerados relacionados con el sueño y sus consecuencias. Posteriormente, el paciente aprende a cuestionarlos y a desarrollar expectativas más realistas, con el objetivo de reducir la ansiedad que puede perpetuar el insomnio.
Técnicas de relajación: Se pueden recomendar ejercicios de respiración, relajación muscular o atención plena para disminuir la tensión física y mental antes de acostarse y favorecer un estado propicio para conciliar el sueño.
Higiene del sueño adaptada: El paciente aprende a mantener horarios regulares, favorecer la exposición a la luz natural durante el día, limitar el consumo de cafeína al final de la jornada y crear un entorno adecuado para el descanso. Los posibles ajustes de los tratamientos antiparkinsonianos se consultan por separado con el médico o neurólogo.
Más allá del insomnio, la investigación sugiere que las terapias cognitivo-conductuales también podrían ayudar a controlar la depresión y la ansiedad en las personas con Parkinson.
Un metaanálisis de 2021 que incluyó 14 ensayos controlados aleatorizados registró mejoras significativas en ambas categorías de síntomas.
Dormir mejor también significa comprender mejor nuestras necesidades
Como hemos podido ver en este boletín, los trastornos del sueño relacionados con la enfermedad de Parkinson no son inevitables.
Las investigaciones presentadas muestran que diferentes enfoques, como la melatonina, la presión positiva continua en las vías respiratorias y la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, pueden contribuir a mejorar la calidad del descanso nocturno.
Cada persona experimenta la enfermedad de Parkinson de manera diferente, y las causas de las dificultades para dormir pueden variar. Por ello, comprender el origen de estos trastornos, con la ayuda de un profesional sanitario, constituye un primer paso para encontrar una solución adecuada.
En nuestro próximo boletín exploraremos estrategias sencillas y accesibles que podrá incorporar a su vida cotidiana para favorecer un sueño más reparador.
Mientras tanto, recuerde que existen diferentes opciones que merece la pena explorar. Aunque nuestros usuarios han comunicado mejoras en la calidad de su sueño desde que comenzaron a tomar AtremoPlus, todavía puede haber pequeños cambios adicionales capaces de marcar la diferencia.
¡Porque cuidar de su sueño también significa prepararse para disfrutar de días mejores!
Referencias de los estudios citados:
Efectos sobre las funciones cognitivas
Lajoie, A. C., et al. (2025). Cognition and obstructive sleep apnea in Parkinson’s disease: Randomized controlled trial of positive airway pressure. Sleep, 48(7), zsaf038. https://doi.org/10.1093/sleep/zsaf038
Efectos sobre los síntomas motores y la progresión de la enfermedad
Meng, L., et al. (2020). Obstructive sleep apnea, CPAP therapy and Parkinson’s disease motor function: A longitudinal study. Parkinsonism & Related Disorders, 70, 45–50. https://doi.org/10.1016/j.parkreldis.2019.12.001
Zhu, S., An, D., & Liu, X. (2026). Obstructive sleep apnea, biomarker profiles, and clinical progression in Parkinson’s disease: Longitudinal effects of CPAP therapy. Sleep Medicine, 139, 108766. https://doi.org/10.1016/j.sleep.2026.108766
Terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I / CBT-I)
Lebrun, C., Gély-Nargeot, M.-C., Rossignol, A., Geny, C., & Bayard, S. (2020). Efficacy of cognitive behavioral therapy for insomnia comorbid to Parkinson’s disease: A focus on psychological and daytime functioning with a single-case design with multiple baselines. Journal of Clinical Psychology, 76(3), 356–376. https://doi.org/10.1002/jclp.22883
Latella, D., et al. (2025). Cognitive behavioral therapy for insomnia in neurodegenerative disorders: Targeting sleep disturbances in Alzheimer’s and Parkinson’s disease: A scoping review. Frontiers in Psychology, 16, 1700496. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2025.1700496
Luo, F., et al. (2021). Efficacy of cognitive behavioral therapy on mood disorders, sleep, fatigue, and quality of life in Parkinson’s disease: A systematic review and meta-analysis. Frontiers in Psychiatry, 12, 793804. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2021.793804
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